Canadá logró sumar su primer punto en la historia de los Mundiales tras empatar 1-1 contra Bosnia-Herzegovina. El encuentro tuvo lugar en Toronto, ciudad que sirve de sede para la nación anfitriona. El resultado fue sentenciado gracias a la intervención decisiva del jugador Cyle Larin. Larin ingresó al campo como sustituto en los minutos finales del partido. Solo fueron necesarios dos minutos de juego para que el delantero lograra anotar el gol del empate. Esta acción permitió que el equipo local rescatara un punto fundamental en su estreno. El desempeño del inhoppare fue la clave para evitar la derrota en el debut.