El último soldado estadounidense abandonó Afganistán, marcando el fin de la presencia militar de Estados Unidos en el país. Esta salida se produce en un contexto de reestructuración interna en el Pentágono, liderada por las purgas iniciadas por el Secretario de Defensa Lloyd Austin tras la caótica retirada. El general Chris Donahue, quien coordinó la asistencia de armas a Ucrania, fue el último militar en dejar Afganistán. Donahue también posee experiencia en el uso de drones en operaciones militares. La retirada definitiva se da tras años de intervención y un controvertido proceso de evacuación. La conclusión de la misión estadounidense en Afganistán representa un cambio significativo en la política exterior y de seguridad de EE.UU.