Kirguistán se ha propuesto un ambicioso plan para restaurar 300,000 hectáreas de tierra degradada antes de 2030. Esta iniciativa responde a la creciente preocupación por la desertificación en Asia Central, una región que antes se caracterizaba por sus extensas estepas y oasis fértiles. Un nuevo informe de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación señala que Asia Central se ha convertido en un punto crítico de degradación de la tierra a nivel mundial. La degradación implica la pérdida de la productividad de la tierra, afectando la agricultura y los ecosistemas. El plan de Kirguistán busca revertir este proceso y mejorar la sostenibilidad ambiental. La restauración de estas tierras es crucial para asegurar la seguridad alimentaria y preservar la biodiversidad en la región. Este esfuerzo podría servir de modelo para otros países de Asia Central que enfrentan desafíos similares.

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