La Defensoría del Pueblo de Kirguistán, a través de su representante, Jamila Jamanbayeva, mantiene una supervisión directa sobre el bienestar de cuatro niños en el distrito de Ak-Suu, quienes recientemente quedaron huérfanos tras el suicidio de su madre. La institución informó que se está garantizando la protección de los derechos de los menores. La Defensoría se involucró tras el trágico incidente para asegurar que los niños reciban el apoyo necesario. Se están evaluando las circunstancias que llevaron a la muerte de la madre y se están tomando medidas para prevenir situaciones similares en el futuro. El objetivo principal es asegurar un entorno seguro y estable para el desarrollo de los niños. La Defensoría del Pueblo continúa monitoreando de cerca la situación y colaborando con las autoridades locales para brindar asistencia integral a la familia.