Rusia lanzó su ataque más intenso contra Kiev en meses, causando al menos 25 muertes y forzando a un número récord de 52,500 personas a buscar refugio en el metro de la ciudad durante la noche. El ataque, el más grande en meses, generó una crisis humanitaria inmediata en la capital ucraniana. Sorprendentemente, Kiev no hizo comentarios sobre el primer misil balístico impactado, dejando que el Ministerio de Defensa de Moscú anunciara el armamento utilizado. Esta inusual falta de respuesta genera interrogantes sobre las capacidades defensivas y la estrategia comunicacional de Ucrania. Las autoridades locales están trabajando en la evaluación total de los daños y en la asistencia a los afectados por el bombardeo. El ataque pone de manifiesto la persistente amenaza que representa Rusia para la infraestructura civil y la población de Kiev. La situación humanitaria es crítica y se espera que empeore si los ataques continúan.