Ataques con drones atribuidos a Ucrania en Crimea han causado al menos cuatro muertos y veintiocho heridos, según informes iniciales. El incidente ha provocado incendios y cortes de energía en la península. Ucrania ha justificado estos ataques como una respuesta a los "brutales" ataques rusos. Moscú, por su parte, afirma haber atacado cincuenta objetivos en la región de Járkov en represalia. Los enfrentamientos continúan intensificándose en el frente de batalla, exacerbando la crisis en la región. La situación actual agrava las tensiones ya existentes entre ambos países y complica las perspectivas de un alto el fuego.