Joshua Kushner, un inversor, atribuye la actual crisis de liderazgo en la FIFA a dinámicas políticas internas del fútbol. Según Kushner, estas tensiones de poder fueron la causa directa del revés en los planes de la Copa Mundial. El inversor responsabiliza a estas luchas internas, en lugar de factores externos, por la situación actual. Esta declaración surge en medio de controversias que involucran al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Kushner sugiere que la gestión del fútbol está más influenciada por la política que por la administración deportiva. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad y el futuro de la FIFA y su principal torneo. El conflicto interno parece socavar la capacidad de la organización para tomar decisiones estratégicas.