Un fuerte terremoto que sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, Japón, ha provocado la muerte de al menos 38 personas, y las autoridades temen que la cifra siga aumentando. Entre las víctimas se encuentra una mujer de 70 años que falleció de un golpe de calor mientras se refugiaba en su coche, incidente que las autoridades sospechan es el primer caso de muerte relacionada con el desastre. El terremoto, con una magnitud considerable, causó daños extensos en infraestructuras y viviendas, provocando deslizamientos de tierra e interrupciones en el suministro de energía y agua. Las operaciones de rescate continúan a toda máquina para buscar a posibles supervivientes atrapados bajo los escombros. Las autoridades locales han emitido alertas de calor extremo, complicando los esfuerzos de rescate y la asistencia a los damnificados. Se están desplegando recursos y personal para proporcionar refugio, alimentos y atención médica a los afectados por el terremoto.