El kickboxer Mory Kromah se coronó campeón mundial de Glory Collision en Rotterdam, en una velada marcada por una numerosa presencia de aficionados serbios que transformaron la ciudad. A pesar del fuerte apoyo a su oponente, Kromah, de origen guineano y criado en Schiedam, se mantuvo enfocado en su objetivo: el título mundial. El combate concluyó en el tercer asalto, asegurando la victoria para el deportista de Ámsterdam. Kromah no se identificó con la selección holandesa, priorizando su desempeño deportivo. La victoria fue celebrada con entusiasmo por el nuevo campeón en suelo neerlandés. El evento demostró el creciente atractivo internacional de Glory y la pasión de sus seguidores.
