El Kremlin ha expresado su preocupación por la escalada de violencia en Oriente Medio, tras los recientes ataques ejecutados por Irán y Estados Unidos contra diversos objetivos en la región. Moscú considera que la reanudación de las hostilidades supone una amenaza para la estabilidad regional y para la economía global. El gobierno ruso ha instado tanto a Washington como a Teherán a mostrar moderación y a retornar a la vía del diálogo para resolver sus diferencias. La escalada se produce en un contexto de creciente inestabilidad en la zona, con implicaciones potenciales a nivel internacional. El Kremlin no ha especificado la naturaleza de los objetivos atacados, pero sí enfatizó el peligro general de la confrontación. Se espera que Rusia continúe abogando por una solución diplomática al conflicto.