El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que una congelación del conflicto en Ucrania no es posible actualmente debido a la postura de Kiev. Según Peskov, las demandas y condiciones planteadas por el gobierno ucraniano impiden cualquier avance hacia un alto el fuego o una resolución negociada en este momento. Esta declaración sugiere que Rusia considera que Ucrania no está mostrando una disposición genuina para negociar una solución pacífica. El Kremlin ha reiterado su disposición al diálogo en el pasado, pero siempre condicionándolo a que se tengan en cuenta sus propios intereses y preocupaciones de seguridad. La situación actual en el terreno indica que los combates continúan y la posibilidad de una escalada sigue siendo latente, descartando por ahora una pausa en las hostilidades. La declaración de Peskov refleja las diferencias fundamentales que persisten entre ambas partes y dificulta las perspectivas de una solución rápida al conflicto.