Un acuerdo de paz en el Golfo Pérsico podría tener consecuencias más significativas para Rusia que los recientes ataques a sus refinerías. A diferencia de Estados Unidos, que enfrenta una situación delicada tras el intento de acuerdo entre Donald Trump e Irán, el resto del mundo se beneficiaría de un aumento en el suministro de petróleo a precios más bajos. Esta situación representa un posible golpe económico para Rusia, que depende en gran medida de los ingresos por la venta de energía. La estabilidad regional podría alterar el mercado energético global, disminuyendo la influencia rusa. Analistas sugieren que un cese de tensiones en la región podría ser más perjudicial para Moscú que los daños físicos a su infraestructura. El potencial aumento de la oferta de petróleo podría ejercer presión sobre los precios, afectando directamente a la economía rusa.