El portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov, ha declarado que el conflicto en Ucrania ya no se considera una “operación militar especial”, sino una guerra. Esta admisión marca un cambio significativo en la retórica del Kremlin con respecto a la invasión. Anteriormente, Rusia se había negado consistentemente a utilizar el término “guerra” para describir sus acciones en Ucrania, prefiriendo la frase “operación militar especial” para minimizar la percepción pública del conflicto. La declaración de Peskov refleja la intensificación de las hostilidades y la prolongación del enfrentamiento. Analistas sugieren que este cambio de lenguaje podría estar relacionado con la movilización interna y la preparación para una campaña militar más extensa. La admisión formal de "guerra" podría también influir en la opinión pública rusa y en la cobertura mediática del conflicto.