Rusia ha condenado lo que describe como "actos bárbaros" de Ucrania tras el incremento de ataques a las líneas de suministro que abastecen a la península de Crimea. Los ataques ucranianos se centran en interrumpir el flujo de combustible hacia la región. Moscú acusa a Kiev de poner en riesgo a la población civil con estas acciones. No se han proporcionado detalles específicos sobre los objetivos alcanzados o las consecuencias de los ataques. El Kremlin considera que estos actos son una escalada en el conflicto. La situación energética en Crimea podría verse afectada por estas interrupciones en el suministro. Rusia no ha anunciado represalias inmediatas, pero ha advertido sobre posibles consecuencias.
