La filial australiana de la consultora KPMG ha sido vetada de participar en licitaciones de contratos federales hasta finales de septiembre. La medida se debe al presunto uso indebido de datos confidenciales de sus clientes. KPMG ofrece servicios de auditoría, asesoramiento fiscal y ciberseguridad a empresas e instituciones gubernamentales. La filtración de datos ha generado preocupación sobre la seguridad de la información manejada por la firma. Las autoridades australianas están investigando el alcance y las consecuencias de la brecha de seguridad. Este veto representa un golpe significativo para la reputación y las oportunidades de negocio de KPMG en Australia. La empresa enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza de sus clientes y del gobierno.
