El mercado de valores de Corea del Sur, el KOSPI, experimentó una caída abrupta de aproximadamente el 10% el pasado 23 de octubre, evento conocido como el "Martes Negro" por los inversores. Como consecuencia de este desplome, acciones por un valor de 42.4 mil millones de wones (aproximadamente 32 millones de dólares) pertenecientes a inversores minoristas fueron vendidas forzosamente. Esta liquidación forzosa se debió a la activación de mecanismos de margen, activados por la fuerte caída del mercado. Analistas señalan que la venta masiva exacerbó aún más la presión a la baja sobre los precios de las acciones. El evento ha generado preocupación entre los inversores individuales, quienes sufrieron importantes pérdidas financieras. Las autoridades financieras están monitoreando la situación para evitar una mayor volatilidad en el mercado.
