Un ciudadano surcoreano de 31 años, Kim Jin, ha confesado ser el responsable de la muerte del dueño de un restaurante en circunstancias aún bajo investigación. Según su testimonio, el agresor admitió haber golpeado a la víctima con un extintor de gas hilarante, pero asegura no recordar con claridad los hechos. Kim Jin afirma que no estaba en plena facultad mental al momento del ataque, alegando un estado de “no lucidez”. Las autoridades continúan investigando las causas que llevaron a este trágico incidente y la veracidad de las declaraciones del acusado. La comunidad surcoreana en el país está conmocionada por el suceso, y se espera una evaluación psicológica completa de Kim Jin para determinar sus responsabilidades. El incidente plantea interrogantes sobre el uso y los posibles efectos del óxido nitroso, conocido como "gas de la risa".