La ciclista Julia Kopecká se proclamó campeona nacional en una carrera disputada en Jeseník, República Checa, bajo condiciones climáticas excepcionalmente calurosas. Los espectadores se congregaron en las cafeterías alrededor de la plaza Masaryk para presenciar el dramático final de la competición. Las altas temperaturas afectaron tanto a las ciclistas como al estado del asfalto, haciendo la carrera particularmente difícil. Kopecká anticipó la dureza de la prueba desde el día anterior. Su victoria representa un hito en el ciclismo checo-eslovaco. Como recompensa por su esfuerzo, la campeona recibió, entre otras cosas, una hamburguesa. La carrera atrajo a un gran número de aficionados que disfrutaron de la emocionante conclusión.