La planeada mina de LKAB en Kiruna, Suecia, podría asegurar a Europa el acceso a metales de tierras raras cruciales para la transición energética. Sin embargo, este yacimiento se encuentra directamente bajo la última ruta migratoria disponible para los renos de la comunidad sami de Gabna. Lars-Marcus Kuhmunen, presidente de Gabna sameby, advierte que la construcción de la mina significaría el fin de la cría de renos tal como la conocen. La explotación minera pondría en peligro un modo de vida tradicional y la supervivencia cultural de la comunidad indígena. La situación plantea un conflicto entre la necesidad de recursos para la electrificación y la protección de los derechos y el territorio de los pueblos originarios. El debate se centra en encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de la herencia cultural y el medio ambiente.

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