El Rey Carlos III y la Reina Camilla fueron los principales atractivos de la jornada inaugural del Royal Ascot, un evento ecuestre de renombre mundial. Su asistencia se produjo en un contexto marcado por la ausencia de otros miembros de la familia real, incluyendo al Príncipe Guillermo y la Princesa Catalina, quienes continúan con sus compromisos personales. La pareja real disfrutó de las carreras y saludó a los asistentes, generando gran expectación entre el público. El evento, tradicionalmente asociado a la realeza británica, se desarrolló con normalidad a pesar de las ausencias notables. Se especula que las ausencias se deben a compromisos previos y a la salud de algunos miembros de la familia. La jornada concluyó con la entrega de premios y la tradicional clausura del primer día de Ascot.