El rey Carlos III no se mudará a Buckingham Palace una vez finalizada la renovación de 369 millones de libras esterlinas. La decisión responde a la intención de la monarquía británica de abrir el palacio, centro de la vida real durante casi dos siglos, a un mayor acceso público. El proyecto de renovación, que ha durado diez años, busca modernizar las instalaciones y preservar el patrimonio histórico del edificio. Aunque no residirá allí, el palacio seguirá siendo utilizado para ceremonias oficiales y eventos de estado. La medida refleja un cambio en la estrategia de la monarquía para acercarse a la ciudadanía. Se espera que la apertura al público genere nuevas fuentes de ingresos para la institución. La residencia oficial del rey Carlos III aún no ha sido anunciada.