Una cámara de velocidad en Kilkenny, Irlanda, ha generado controversia tras emitir más de 30.000 multas en un solo año. La vía, conocida por ser peligrosa, ha provocado que un número creciente de conductores denuncien recibir sanciones injustas. Las quejas se centran en la percepción de que las multas no corresponden a infracciones reales. Las autoridades no han comentado públicamente sobre las acusaciones de errores en el sistema. El elevado número de multas ha generado debate sobre la calibración y ubicación de la cámara. Residentes y conductores piden una revisión del sistema para garantizar su precisión y justicia. La situación plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad vial y los derechos de los conductores.