Herbert Kickl, líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), abogó por la "Remigración" durante un evento matutino del partido celebrado en Hartberg. Esta política, que implica la expulsión o el fomento de la salida de personas con antecedentes migratorios, fue el tema central de su discurso. Por su parte, Mario Kunasek, también miembro del FPÖ, expresó la necesidad de "poner a Austria en forma", una frase que se interpreta como un llamado a priorizar los intereses nacionales y fortalecer la identidad austriaca. El evento, un "Frühschoppen" (desayuno informal con cerveza), sirvió como plataforma para difundir las posturas del partido en materia de inmigración y seguridad. La propuesta de "Remigración" ha generado controversia en Austria, con críticos que la denuncian como xenófoba y discriminatoria. Los representantes del FPÖ defienden su postura argumentando que es necesaria para proteger la cultura y el bienestar social de Austria. Este discurso se enmarca en el debate nacional sobre la inmigración y la integración en Austria.

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