Civiles en Jersón, Ucrania, afirman que fueron atacados por drones rusos y están demandando a una empresa estadounidense con sede en Nueva York. La demanda alega que la compañía vendió radios que permitieron a las señales viajar hasta 100 kilómetros, facilitando la comunicación de los atacantes. Los demandantes sostienen que esta tecnología contribuyó directamente a los ataques contra civiles. La empresa, dedicada a la creación de redes de comunicación, habría proporcionado inadvertidamente las herramientas para facilitar los ataques rusos. La demanda busca responsabilizar a la empresa por su papel en las muertes y daños causados. Este caso plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en conflictos armados y el control de la exportación de tecnología de doble uso.

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