Un ataque a una guardería en Járkov, Ucrania, ha generado fuertes condenas internacionales. El secretario general de la ONU ha calificado el incidente como un “grave crimen de guerra”, sugiriendo que no se trató de un error. El bombardeo, ocurrido en una zona residencial, causó daños significativos a la infraestructura y puso en peligro la vida de niños y personal educativo. Las autoridades ucranianas denuncian un ataque deliberado contra civiles. Rusia aún no ha comentado directamente el incidente, pero ha negado previamente haber atacado objetivos civiles. La comunidad internacional exige una investigación exhaustiva para determinar las responsabilidades y garantizar que los responsables rindan cuentas. Este ataque intensifica las preocupaciones sobre la protección de civiles en el conflicto en Ucrania.
