Los estrechos de Hormuz y otros puntos estratégicos marítimos han sido cruciales para el comercio global desde el siglo XVI, generando rivalidades geopolíticas a lo largo de la historia. Estos estrechos sirven como puntos de conexión vitales para el flujo de mercancías a nivel mundial. Históricamente, el control de estos pasos marítimos ha sido una fuente de poder y competencia entre las naciones. Singapur, por ejemplo, se convirtió en una base naval colonial importante en Asia para controlar el estrecho de Malaca. Actualmente, Malaca es la ruta por donde transita la mayor parte del tráfico marítimo global proveniente de China, aumentando su importancia estratégica. La seguridad y el control de estos estrechos continúan siendo temas centrales en la política internacional actual.