Margret, una mujer keniana, ha vivido con el VIH durante 30 años. Recibió su diagnóstico en una época en la que los tratamientos antirretrovirales no estaban disponibles en su país, lo que la obligó a mantener su condición en secreto. Esta situación la llevó a ocultar su estado de salud hasta después del nacimiento de su hijo en 1999. Trágicamente, su hijo falleció dos meses después de nacer. Su historia pone de relieve las dificultades enfrentadas por las personas que viven con el VIH en contextos con acceso limitado a la atención médica y el estigma social asociado a la enfermedad. Margret comparte su experiencia para crear conciencia y combatir la discriminación. Su relato destaca la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso universal a los tratamientos antirretrovirales.
