Las autoridades de Kenia investigan la muerte de quince elefantes cerca del Parque Nacional de Amboseli, sospechando un posible envenenamiento. Los análisis iniciales de muestras revelaron la presencia de una sustancia potencialmente tóxica, aunque un laboratorio gubernamental posterior no confirmó la presencia de venenos. La mayoría de los elefantes fallecidos eran hembras y crías, con solo un macho entre ellos, y fueron encontrados en Kimana Sanctuary y Kuku Ranch. Diez elefantes mostraron parálisis parcial antes de morir en dos días, mientras que los otros cinco fueron hallados ya parcialmente devorados. Las autoridades están examinando fuentes de agua y posibles contaminantes para determinar la causa de muerte y si todos los animales estuvieron expuestos a la misma sustancia. A pesar de este incidente, la población de elefantes en Kenia ha ido en aumento en los últimos años, aunque este crecimiento genera conflictos con los agricultores debido a la reducción de su hábitat natural.

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