Kazajistán está evaluando rutas alternativas para la exportación de petróleo, específicamente a través de Azerbaiyán y Georgia, con el oleoducto Baku-Supsa como opción principal. Esta consideración surge tras las restricciones temporales en la capacidad de recepción del Consorcio del Oleoducto Caspian (CPC) en julio. Las limitaciones en el CPC forzaron a Kazajistán a desviar parte de su producción petrolera a otras vías de transporte. Entre estas alternativas se encuentra el puerto de Aktau y el oleoducto Atasu-Alashankou, con destino a China. La diversificación de rutas busca asegurar la continuidad de las exportaciones kazajas de petróleo frente a posibles disrupciones futuras. El gobierno kazajo busca minimizar el impacto de las restricciones en el CPC y garantizar el acceso a los mercados internacionales.

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