La cantante Katy Perry ha expresado su indignación al descubrir que su éxito de 2010, "Firework", fue utilizado como banda sonora en un video sobre la guerra en Irán publicado por la Casa Blanca. Perry manifestó sentirse "horrorizada" y acusó a la administración de "armar" su canción con imágenes de destrucción y violencia. La artista enfatizó que no apoya la utilización de su obra para fines bélicos o políticos que promuevan conflictos. Este incidente ha generado un debate sobre el uso de la música con fines propagandísticos y el derecho de los artistas a controlar cómo se emplea su trabajo. Perry no es la primera artista en pronunciarse contra el uso no autorizado de su música en contextos políticos. El video en cuestión pretendía demostrar los avances en la tecnología militar estadounidense, pero terminó generando una fuerte reacción negativa por parte de la intérprete.