La investigación sobre el asesinato de la niña Kulsoom, de dos años, en Karachi, Pakistán, ha dado un giro significativo gracias al análisis de pruebas de ADN. Las autoridades han revelado que el material genético encontrado en la escena del crimen no coincide con el de los sospechosos inicialmente detenidos. Este hallazgo ha llevado a la policía a ampliar la búsqueda y considerar nuevas líneas de investigación. Se están revisando las grabaciones de cámaras de seguridad de la zona y se están entrevistando a más testigos. La familia de Kulsoom exige justicia y una investigación exhaustiva para identificar y capturar a los responsables. El caso ha generado conmoción en la ciudad y ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los niños. Las autoridades prometen no descansar hasta que se haga justicia.