La investigación sobre la explosión en Karachi, inicialmente atribuida a una bomba oculta en un bolígrafo, ha dado un giro inesperado. Las autoridades paquistaníes han revelado que el dispositivo explosivo no estaba dentro de un bolígrafo, sino adherido a él. Este nuevo hallazgo complica la investigación y replantea las hipótesis iniciales sobre el método utilizado en el ataque. El incidente, que causó heridas leves a un abogado, había generado preocupación sobre el uso de métodos sofisticados de ocultamiento de explosivos. Las fuerzas de seguridad están ahora analizando cómo se fijó el explosivo al bolígrafo y quién podría estar detrás del atentado. Se están revisando las grabaciones de seguridad y se están interrogando a posibles testigos para esclarecer los hechos. La policía busca determinar si el ataque fue dirigido específicamente al abogado o si fue un acto indiscriminado.