Jordania ha ejecutado a seis personas condenadas por delitos relacionados con terrorismo y narcotráfico, marcando el fin de una pausa de nueve años en las ejecuciones capitales. Las autoridades jordanas informaron que los individuos estuvieron involucrados en actividades criminales entre 2014 y 2022, dirigidas contra personal de seguridad. El gobierno ha anunciado que las ejecuciones continuarán de manera gradual, con más condenas a muerte pendientes. Actualmente, más de cien personas permanecen en el corredor de la muerte en Jordania. Esta decisión refleja una postura más firme frente al terrorismo y el tráfico de drogas en el país. La reanudación de las ejecuciones ha generado debate sobre la pena de muerte y los derechos humanos. Amman justifica la medida como necesaria para mantener la seguridad nacional.