La selección de Jordania concluyó su participación en la Copa Mundial en Houston, sin obtener medallas, pero con una valiosa experiencia. A pesar de ser su debut en la competición, el equipo demostró competitividad en los tres encuentros disputados. El entrenador Jamal Sellami destacó el desempeño del equipo, señalando que fueron capaces de competir en cada partido. Esta participación, aunque sin recompensas inmediatas, se considera un punto de partida importante para futuras campañas. Sellami enfatizó que el equipo ha ganado un conocimiento crucial y una mayor templanza competitiva. La actuación en el Mundial alimenta el optimismo sobre el desarrollo del baloncesto jordano a largo plazo. El equipo regresa a Jordania con la determinación de construir sobre esta base.