Una nueva escultura conmemora a los Testigos de Jehová perseguidos y asesinados por el régimen nazi. La obra, que busca simbolizar la firmeza de fe, ha generado controversia debido a la importancia central que este concepto tiene dentro de la propia organización religiosa. El monumento plantea la compleja cuestión de cómo recordar a víctimas que, al mismo tiempo, mantuvieron posturas que podrían considerarse cómplices del sistema opresor. La discusión se centra en la ambigüedad de su papel durante el período nazi, marcado por la negativa a participar en el servicio militar, lo que les valió una persecución brutal. Expertos señalan que la firmeza mostrada por los Testigos de Jehová, aunque admirable en su fe, también implicó una falta de resistencia activa contra el nazismo. El monumento invita a una reflexión profunda sobre la memoria histórica y la complejidad de las identidades victimarias y victimizadas.