El músico Simon Gray, previo a su participación en el festival A to Jazz, ha expresado su rechazo al modelo de streaming musical. Gray argumenta que la sobreabundancia de opciones tecnológicas genera distracción y dificulta la concentración. Él mismo ha optado por no utilizar plataformas de streaming, sugiriendo que los obstáculos para los artistas no provienen del entorno, sino de decisiones internas. Su postura refleja una creciente preocupación en la industria sobre la sostenibilidad del modelo de negocio del streaming y su impacto en los ingresos de los músicos. Gray considera que la batalla contra el streaming es desigual y prácticamente imposible de ganar. Esta declaración ha generado debate sobre el futuro de la música y la compensación justa para los creadores. Su opinión busca fomentar una reflexión sobre el consumo consciente y el apoyo directo a los artistas.
