Japón registró un déficit comercial, impulsado por la depreciación del yen que encarece las importaciones. Este resultado sugiere una posible contracción económica en el segundo trimestre del año. Economistas anticipan una desaceleración del crecimiento, exacerbada por el impacto económico de la guerra en Irán. El aumento del costo de las importaciones, debido a la caída del valor del yen frente a otras monedas, es el principal factor detrás del déficit. La situación plantea desafíos para la recuperación económica japonesa. Analistas advierten que la balanza comercial podría continuar pesando sobre el crecimiento en los próximos meses. El gobierno japonés está evaluando medidas para mitigar los efectos de la volatilidad cambiaria.
