La ministra japonesa Jiro Takaichi ha defendido la respuesta inicial de Tokio a las sanciones estadounidenses contra la presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane. La reacción inicial de Japón, calificada como "muy desafortunada", ha generado críticas internas y externas. Takaichi rechazó las acusaciones de que la respuesta fuera “débil”, argumentando que reflejaba la postura del gobierno. La controversia surge por las sanciones de EE. UU. impuestas a Akane, relacionadas con investigaciones de la CPI sobre posibles crímenes de guerra. El gobierno japonés busca equilibrar su relación con Estados Unidos y su compromiso con el estado de derecho internacional. La situación destaca la tensión diplomática entre Japón, Estados Unidos y la Corte Penal Internacional.