El Tribunal Supremo de Japón ha confirmado la disolución judicial de la Iglesia de la Unificación, rechazando el recurso especial presentado por la organización. Esta decisión pone fin a una larga batalla legal centrada en las prácticas de donaciones exorbitantes y la venta de artículos con supuestos poderes espirituales. La sentencia definitiva valida la orden de disolución emitida previamente por un tribunal inferior. La Iglesia de la Unificación ha sido acusada de manipular psicológicamente a sus seguidores para obtener grandes sumas de dinero. El fallo judicial representa un duro golpe para la organización y sus actividades en Japón. Se espera que la disolución implique la liquidación de los bienes de la iglesia y la prohibición de sus actividades religiosas.
