La primera ministra japonesa, Sanae Takaiichi, ha estado trabajando desde su residencia oficial, generando críticas sobre su aislamiento del mundo exterior. Takaiichi explica que utiliza la residencia, construida en 1929, como espacio de trabajo adicional para optimizar su tiempo. Originalmente destinada a ser su oficina de trabajo, la residencia se convirtió en su hogar cuando se construyó un nuevo edificio para las oficinas del primer ministro. Destaca la conveniencia de tener su lugar de trabajo y residencia próximos, permitiéndole actuar rápidamente. A pesar de los rumores sobre fantasmas debido a intentos de golpe de estado en la década de 1930, Takaiichi afirma no haber visto ningún espíritu, aunque sí una rata que la asustó. La primera ministra, quien duerme solo tres horas por noche, ha enfrentado críticas por su enfoque en el trabajo y su equilibrio entre la vida laboral y personal, así como por decisiones políticas impopulares.