La inflación subyacente en Japón, excluyendo alimentos frescos, se mantuvo estable en mayo, registrando un aumento del 1,4% interanual. Este dato coincide con las expectativas de los economistas y representa el nivel más bajo desde 2022. El gobierno japonés ha implementado subsidios para contener los costos de la energía, lo que ha contribuido a moderar el aumento general de los precios. A pesar de la estabilidad, la situación económica sigue siendo monitoreada de cerca por el Banco de Japón. Analistas sugieren que la contención de precios podría ser temporal, dependiendo de la evolución del mercado energético global. La persistencia de la inflación, aunque moderada, podría influir en las futuras decisiones de política monetaria. Este dato podría indicar una desaceleración en la presión inflacionaria en la economía japonesa.