Los Onsen, balnearios tradicionales japoneses, imponen estrictas normas de conducta a sus visitantes. La desnudez es obligatoria para acceder a las aguas termales, buscando una experiencia de relajación y purificación. Se prohíben los tatuajes, debido a su histórica asociación con la delincuencia organizada en Japón, y se exige una limpieza exhaustiva antes de entrar en las termas. Estas regulaciones, aunque pueden sorprender a los turistas, buscan mantener la higiene y el respeto por las costumbres locales. El cumplimiento de estas normas evita situaciones incómodas y garantiza una experiencia culturalmente apropiada. Los Onsen son espacios de tradición y bienestar, donde la etiqueta juega un papel fundamental.