El emperador Naruhito de Japón rindió homenaje a los soldados holandeses fallecidos en campos de prisioneros de guerra durante su visita de Estado a los Países Bajos. Este gesto, inusual para un monarca japonés, se produjo en el inicio de una visita oficial de tres días. Naruhito depositó una corona de flores en el monumento nacional de guerra de Waalsdorpervlakte, cerca de La Haya, reconociendo así el sufrimiento de los prisioneros de guerra holandeses bajo la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. La visita se produce en un momento de estrechas relaciones bilaterales entre Japón y los Países Bajos. Se espera que el emperador y la emperatriz Masako participen en diversas actividades culturales y económicas durante su estancia. Este viaje marca una importante ocasión diplomática y un paso simbólico hacia la reconciliación histórica. La visita también incluye reuniones con miembros de la familia real holandesa y representantes del gobierno.