El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, anunció que un buque relacionado con Japón, con tres ciudadanos japoneses a bordo, transitó por el estrecho de Ormuz el 19 de enero. Con este movimiento, todos los barcos vinculados a Japón con tripulación japonesa han abandonado las aguas del Golfo Pérsico. La salida se produce en un contexto de crecientes tensiones en la región. El gobierno japonés había estado monitoreando de cerca la situación y coordinando la seguridad de sus ciudadanos en la zona. Esta evacuación busca proteger a los nacionales japoneses ante posibles riesgos. La medida se toma tras un periodo de incertidumbre y preocupación por la seguridad marítima en el Golfo.
