Los seguidores de la selección de Japón demostraron su civismo tras el encuentro contra los Países Bajos en Arlington, Texas. A pesar de la intensidad del partido, que terminó en un empate 2-2, los hinchas procedieron a limpiar las instalaciones. Esta acción refleja una tradición cultural arraigada en los aficionados japoneses, quienes suelen recoger la basura en los estadios. El comportamiento fue observado y valorado positivamente en el contexto del Mundial. Los espectadores mantuvieron la calma y el orden incluso después de la emoción del juego. Esta iniciativa resalta el respeto por los espacios públicos y el medio ambiente. El gesto contrasta con la habitual algarabía que sigue a los eventos deportivos masivos.
