El emperador Naruhito y la emperatriz Masako han iniciado una visita de estado de tres días a los Países Bajos, centrada en fortalecer las relaciones bilaterales y rendir homenaje a las víctimas de la guerra. El programa incluye una ofrenda floral en el Monumento Nacional en Dam, en memoria de los neerlandeses fallecidos durante la ocupación japonesa de las antiguas Indias Orientales Neerlandesas. La relación entre ambos países se remonta a 1600, con la llegada del barco De Liefde a Japón, estableciendo a los Países Bajos como el único poder occidental con acceso al país durante siglos. Esta conexión histórica permitió un intercambio de conocimientos, conocido en Japón como "rangaku" o estudios holandeses. La visita también busca abordar el doloroso legado de la ocupación japonesa, durante la cual miles de neerlandeses perdieron la vida en campos de internamiento, como prisioneros de guerra o víctimas de violencia y explotación. Esta no es la primera visita de miembros de ambas casas reales; ya hubo intercambios en 1963, 1971, 1991, 2000, 2006 y 2014. La visita actual simboliza un esfuerzo por la reconciliación y el fortalecimiento de la amistad entre las dos naciones.