Aficionados japoneses, tradicionalmente elogiados por limpiar los estadios tras los partidos del Mundial, se enfrentan ahora a críticas por no aplicar la misma diligencia en sus tareas domésticas. La controversia surgió tras la viralización de imágenes que contrastan su labor en los estadios con la falta de ayuda en el hogar, generando un debate sobre la desigualdad de género en Japón. Datos de la OCDE revelan que las mujeres japonesas dedican más de tres horas diarias a las tareas del hogar, mientras que los hombres apenas una fracción de ese tiempo. Usuarios en redes sociales han criticado esta disparidad, calificándola de "dobles estándares" y señalando la desconexión entre el deseo de "salvar el mundo" y la falta de apoyo en las tareas cotidianas del hogar. Algunos argumentan que, en lugar de criticar, se debería promover esta actitud de limpieza y responsabilidad social. La situación ha reavivado el debate sobre las expectativas de género y la distribución de las tareas domésticas en la sociedad japonesa.