Japón está avanzando con "la máxima urgencia" en la creación de su primera agencia centralizada de inteligencia desde la Segunda Guerra Mundial, una medida motivada por las crecientes amenazas de injerencia extranjera. Esta nueva agencia, descrita por algunos como el equivalente a la CIA estadounidense, busca fortalecer las capacidades de recopilación y análisis de información del país. El establecimiento de esta red de operaciones de inteligencia se produce en un contexto de intensas tensiones con China y otros actores en la región. El gobierno japonés considera crucial mejorar su capacidad para proteger sus intereses nacionales y contrarrestar posibles amenazas a su seguridad. Esta iniciativa representa un cambio significativo en la postura de seguridad de Japón, tradicionalmente enfocada en la defensa pasiva. Se espera que la agencia juegue un papel fundamental en la salvaguarda de la seguridad nacional de Japón y en la defensa de sus valores democráticos.