Ante el creciente número de incidentes con osos en Japón, las autoridades han implementado ejercicios de preparación para coordinar la respuesta de diversos grupos, incluyendo policía, equipos de rescate y ciudadanos. Estos simulacros buscan mejorar la reacción ante posibles ataques y minimizar riesgos. Para estas prácticas, se utiliza un voluntario disfrazado de oso, permitiendo un entrenamiento más realista y efectivo. El objetivo es ensayar protocolos de actuación en situaciones de crisis, involucrando a todos los actores relevantes. Las autoridades japonesas buscan así mitigar el peligro que representan los osos para la población. La iniciativa responde a una preocupación creciente por la seguridad en zonas donde la presencia de osos es habitual.