La Agencia de Protección de la Competencia de Japón ha realizado inspecciones en seis de los principales fabricantes de helados del país. La investigación se centra en la sospecha de que estas empresas podrían haber formado un cártel para manipular los precios de sus productos. Las autoridades buscan evidencia de acuerdos ilegales que hayan afectado al mercado y a los consumidores. Se teme que la colusión haya resultado en un aumento artificial de los precios del helado en Japón. Las empresas involucradas no han emitido declaraciones oficiales hasta el momento. La agencia continuará investigando para determinar si existen pruebas suficientes para presentar cargos formales. Este tipo de prácticas anticompetitivas son ilegales y pueden acarrear fuertes sanciones.
